Mostrando entradas con la etiqueta Videojuegos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Videojuegos. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de mayo de 2018

El dinosaurio de Chrome en Android.

Seguro que muchos conocéis al dinosaurio que encabeza estas líneas. Es el que aparece en Google Chrome cuando no tenemos conexión a Internet. Cuando pulsamos la barra espaciadora, veréis que empieza a saltar en la pantalla. Y si lo hacemos varias veces seguidas el dinosaurio empezará a correr hacia delante.
Haciendo esto hemos iniciado un juego infinito, en el que tenemos que  si llegamos lo suficientemente lejos, veremos cómo el navegador cambia entre la noche y el día

 Es divertido para matar el tiempo si nos hemos quedado sin Internet. Pero no vamos a quitarnos Internet para poder jugar. Así que un desarrollador ha decidido llevar este juego a Android, y darle una vuelta de tuerca para hacerlo más divertido.
La aplicación añade dinosaurios con habilidades diferentes, correr más rápido o agacharnos además de saltar. Es perfecto para jugar e intentar conseguir todas las monedas que podamos, o llegar lo más lejos posible. Incluso tenemos diferentes escenarios recreando las eras de la Tierra

sábado, 17 de marzo de 2018

Una consola para nostálgicos.

Juan José Ovies y Germán Palacio, han aprovechado el renacido interés por los videojuegos clásicos para crear Time Machine by Toad, una start-up que fabrica consolas inspiradas en aquellas míticas “maquinitas” del siglo pasado pero dotadas de las ventajas e interconectividad de la tecnología actual.

La idea nació hace tres veranos, cuando Ovies buscaba en el quiosco una revista para leer en la piscina. “Me puse a ojear una de algo que llamaban retrogaming y resultó que hablaba de los títulos a los que yo jugaba hace 30 años”, recuerda. Cuando se lo contó a su amigo y socio en diferentes aventuras tecnológicas desde hace dos décadas, resultó que él ya tenía la tendencia identificada en su radar. “Nosotros procedemos del entorno tecnológico underground, y este proyecto despertó nuestro lado más gamberro”, dice Juan  Ovies.